LA UNIÓN EUROPEA SE COMPROMETE A MITIGAR LOS EFECTOS DEL CALENTAMIENTO GLOBAL

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La Unión Europea, dará a conocer el día miércoles un plan para mitigar el calentamiento global;  esta iniciativa propone integrar a todos sus miembros, asignándoles tareas y metas para mitigar este problema.

El plan se basa en tres grandes puntos: reducción drástica de emisiones industriales, fin a permisos gratuitos para contaminar y mayor porcentaje de energías renovables en el consumo regional.

Según se acordó en una cumbre de Bruselas en marzo de 2007, la UE se comprometió a reducir en un 20% las emisiones de dióxido de carbono (CO2) con respecto a los niveles de 1990, proponiendo incluso un esfuerzo adicional para llevar esa cifra al 30% en caso de entendimiento internacional.

Los líderes de la UE también acordaron elevar al 20% en 2020 el porcentaje de energías renovables en el consumo total del bloque comunitario, contra el 8,5% actual.La tercera decisión adoptada fue la de aumentar al 10% el uso de biocarburantes en el sector del transporte para el año 2020.

Aunque los 27 países asumieron esos compromisos, llegó la hora de ver cómo se distribuirá el esfuerzo; escenario en el cual cada país busca la mejor tajada posible. En ese sentido, los gobiernos cuestionan el cálculo y la forma de reparto de los esfuerzos propuestos por Bruselas, mientras que los industriales agitan el fantasma de los traslados de instalaciones eléctricas, furiosos por la perspectiva de tener que pagar para contaminar.

Según industriales de Alemania, las medidas pueden cortar un millón de empleos, mientras Francia cuestiona el modo de cálculo y pretende que se tenga en cuenta el nivel de emisiones por habitante.

En ese país, ese dato es muy bajo gracias a la utilización de energía nuclear.

En cuanto a España, el gobierno acepta la propuesta de Bruselas de llevar a 19,5% el uso de energías renovables en el consumo, pero demanda un recorte menor de las emisiones de CO2, en el marco de negociaciones sobre los programas nacionales.

En efecto, a Grecia, Irlanda Portugal y España, países cuyas riquezas crecieron con fuerza de 1985 a la fecha, pero que han hecho poco para bajar sus emisiones, se les exigiría un gran esfuerzo que se corresponda con su actual PIB por habitante.

Finalmente, Dinamarca, Suecia y Finlandia también se quejan pues su calidad en materia de normas medioambientales no se vería recompensada y, por ser ricos, se les pediría también un esfuerzo importante. 

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