
La caza de focas ha perdido sentido, se ha aprobado un informe en el que se prohíbe la comercialización de los productos de las focas por tres años, pasado este tiempo la UE debe regular las excepciones que puedan permitir tal comercio. Aunque representantes de la sociedad civil piden que solo se excluya de esta prohibición a la comunidad inuit, ya que su subsistencia depende de la captura de focas.
En la votación de este dictamen se vivieron tensiones por parte de los países donde se practica la caza de estos mamíferos, como Suecia o Finlandia, piden algunas consideraciones que aún no han sido aceptadas.
Esta medida debe ser igual para todos los países tanto importadores como exportadores, debe primar el bien del animal.
Los principales afectados por la prohibición serían Canadá, Groenlandia y Namibia, que suman el 60% de los 900.000 ejemplares capturados cada año (de una población total estimada entre 15 y 16 millones).
Bruselas propone que quienes decidan continuar con esta práctica tendrán que someter sus productos al examen de un organismo independiente que determine si se han cumplido unas condiciones estrictas para evitar el sufrimiento innecesario de los animales y otorgará al producto una etiqueta o marca distintiva que lo indique.
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